lunes, 31 de octubre de 2011

Esto es Halloween, huevos en la oscuridad

Halloween es una fiesta tradicionalmente americana... o eso pensamos. En verdad, la fiesta de Halloween proviene de Irlanda, cosa que mucha gente desconoce, pero los americanos adoptaron esta fiesta como propia y a lo largo de los últimos años e impulsados por el consumismo han difundido la fiesta por todo el mundo, al igual que Papa Noel o Santa Claus.

Creo que es una fiesta entretenida, original. Una fiesta que provoca que veamos la muerte con algo más de humor y diversión, cosa que nunca esta de más. Miles de personas se disfrazan de cosas horribles, de personajes de películas de miedo o en ocasiones simplemente de personajes aunque no sean terroríficos. Es una fiesta para pasarlo bien haciendo algo distinto a lo que hacemos el resto del año, y no me parece mal. Yo misma me disfracé de momia el pasado sábado (adelantando un poco la fecha) con unos amigos e incluso decoramos un poco el lugar para crear ambiente de Halloween.

Los niños de España nunca habían salido disfrazados por las calles hasta hace unos años. Ahora los niños de toda España salen a la calle con todo tipo de disfraces (triunfa la bruja piruja) pidiendo caramelos a cada casa que pueden con cestitas con forma de la típica calabaza. Me gusta ver a los niños pasándolo bien y riendo por la calle, son niños, es lo que deben hacer. Da igual que la fiesta sea americana o japonesa, si les hace sonreír no puede ser malo.

Lo que si que es malo, y además patético, es que un grupo de adolescentes "excitados", según lo describen algunas series americanas en capítulos especiales para este día, se dediquen a tirar huevos contra establecimientos y casas porque les resulte divertido.
Hace un rato, he ido a la tienda de mi padre por asuntos que no interesan aquí y me ha explicado como cuatro encapuchados de más o menos mi edad, 17 años aproximadamente, han tirado desde fuera huevos al interior de su tienda de zapatos al grito de "¡Feliz Halloween!". Pues no sé que tiene de feliz tener que limpiar el huevo del suelo y del escaparate solo porque cuatro estúpidos con mucho tiempo libre y ganas de gastar dinero y desperdiciar comida mientras en el cuerno de África se muere de hambre les apetezca hacer un rato los gamberros.

Halloween esta bien si se toma como lo que es, una fiesta. Pero si las cosas se sacan de contexto y se llevan al peor lado que tienen, porque todo tiene su lado malo, se convierte en una fiesta irritante que provoca que cada vez le tenga más tirria a estas costumbres consumistas americanas, porque tanto Halloween, como Papa Noel y como San Valentín son puro consumismo.

Sin nada más que decir, Feliz Halloween para aquellos que sepan celebrarlo.

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